LA DANZA AFRO COMTENPORANEA HOY
Alboury Dabo es, hoy por hoy, el bailarín senegalés más reputado de cuantos residen en España. Muy admirado por sus alumnos, tanto por sus dotes docentes como por su calidad personal, ha iniciado en el baile del “djembe” y el “sabar” a infinidad de españoles.
Su estilo de baile, muy espectacular, con arriesgadas
acrobacias, contiene muchos elementos de los estilos más modernos, combinándolo todo con una elegancia extrema. Perteneciente a una familia originaria de Casamance (Senegal), nació en Dakar en el año 1978. Desde niño, se sintió atraído por la danza. La primera vez que se subió a un escenario fue en el año 84, en una fiesta nacional, para bailar una danza tradicional. Enseguida, siguiendo a sus hermanos mayores, se inició en el break-dance, montando su primer grupo: “Bad Boys”. Pasaron unos años antes de que volviera al estilo tradicional.
Su empeño por dedicar su vida al baile tradicional le creó numerosos problemas familiares, especialmente con su padre, quien prefería que el niño fuese de mayor carpintero. La situación se complicó tanto que Alboury, harto de las palizas paternas, abandonó por tres años la casa familiar y se fue a vivir con su amigo y “compañero de fatigas” Ibrahima Gassama.
Su determinación por ser bailarín era incuestionable y
los quince kilómetros que debía andar cada día para ir -los mismos que para volver- al local de ensayo, no le amilanaron; y eso que a veces se los hacía con un tambor a cuestas.
Tenía clarísimo la necesidad de recibir una buena formación y lo sacrificó todo por recibirla. Tras pasar un par de años en “Bakalama”, compañía radicada en Fass Delorme (Dakar), especializada en la tradición Yola y las danzas de bugarabú y djembe, y luego con la maestra Germaine Acogny (madre de la danza contemporánea en África), en Keur Jarraf (Dakar), conoció al que él considera el maestro de los maestros en Senegal, Joe Bouchanzy. Con él estuvo diez años, consiguiendo entrar en su famosa compañía “Foret Sacré”. Él fue quien le enseñó los tres pilares fundamentales de la danza: “dominar su técnica, amar la danza y respetar su fuerte disciplina”. Continuó su formación con otros 13 ballets, en diferentes ciudades de Senegal...
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